Salvador Dalí: Noia dreta a la finestra (la germana de l'artista). 1925
No basta abrir la ventana para ver los campos y el río. No es suficiente no ser ciego para ver los árboles y las flores. También es necesario no tener ninguna filosofía. Con filosofía no hay árboles: no hay más que ideas. Sólo hay, como una cueva, cada uno de nosotros. Hay sólo una ventana cerrada, y todo el mundo fuera; y un sueño de lo que se podría ver si la ventana se abriese, que nunca es lo que se ve cuando se abre la ventana.
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